En el entorno laboral, la ansiedad puede aparecer de forma silenciosa: en medio de juntas eternas, plazos imposibles o mensajes fuera del horario de oficina, muchas veces es confundida con estrés.
Entre los síntomas más visibles de la ansiedad se encuentran la irritabilidad, la falta de concentración, los errores frecuentes, el aislamiento y el ausentismo.
La ansiedad es una respuesta natural del cuerpo frente a situaciones que percibimos como desafiantes o amenazantes. Se manifiesta en la mente con preocupación persistente, nerviosismo y miedo, y en el cuerpo con tensión muscular, palpitaciones, sudoración o problemas de sueño.
Estas señales de alerta suelen confundirse con simple estrés, pero cuando se vuelven frecuentes e interfieren en nuestras actividades, se convierten en un problema que requiere atención médica.
Detectar a tiempo la ansiedad laboral no solo permite ayudar a las personas que la padecen, sino también evitar costos ocultos para la empresa, como la rotación de talento, el bajo rendimiento y el deterioro del clima laboral.
La ansiedad no tiene una sola causa. Normalmente, resulta de una combinación de factores personales y organizacionales. En lo individual, pueden influir hábitos de sueño, alimentación, pensamientos intrusivos, problemas familiares o antecedentes de trastornos de salud mental. En lo laboral, los detonantes más comunes son:
En México, la NOM-035 obliga a las empresas a identificar y prevenir riesgos psicosociales relacionados con estrés y ansiedad. Su cumplimiento requiere procesos formales de diagnóstico y seguimiento.
Reconocer estos factores es el primer paso para implementar acciones que permitan ayudar a calmar la ansiedad en una persona y prevenir el desarrollo de trastornos más complejos, como depresión o burnout.
La ansiedad laboral no se queda en lo emocional. Los síntomas físicos incluyen insomnio, dolor de cabeza, problemas digestivos, tensión muscular y fatiga constante. Con el tiempo, estos efectos pueden derivar en trastornos de salud más graves.
En la empresa, los impactos son igual de importantes:
Muchas veces, el estrés sostenido es la antesala de la ansiedad. De hecho, si no se atiende, puede convertirse en burnout, que es un trastorno reconocido por la OMS y que se produce después de un periodo largo de estrés y/o ansiedad laboral.
La clave es no esperar a que los síntomas se acumulen. Actuar a tiempo permite ayudar a los colaboradores y garantizar que el equipo funcione con energía y motivación.
Cuando la ansiedad aparece en medio de una jornada laboral, es importante contar con “primeros auxilios emocionales”: actividades sencillas que ayudan a recuperar la calma, como respirar profundamente, levantarse a caminar o practicar una breve pausa de atención plena.
Estos pequeños gestos se complementan con hábitos que fortalecen el bienestar, desde una buena alimentación y el descanso hasta un buen balance vida-trabajo para tener una buena salud física y mental en el día a día.
Algunas de las técnicas de relajación más efectivas son:
Inhala 4 segundos, sostén 4 y exhala 6. Repite varios ciclos, esta técnica puede ayudar a controlar pensamientos que obstruyen el desarrollo personal y reducir la ansiedad en el momento.
Identifica 5 cosas que ves, 4 que sientes, 3 que escuchas, 2 que hueles y 1 que saboreas.
Cada 60–90 minutos, toma pausas breves para moverte o hidratarte, despejarte y aliviar la tensión.
Playlists tranquilas (clásica, lo-fi, música de videojuegos) ayudan a reducir la sensación de estrés por poco productivo.
Ejercicio de 5 minutos centrado en la respiración o en un escaneo corporal. Si se implementa como rutina en la vida diaria, a largo plazo su efectividad es positiva
Pedir ayuda a un compañero, líder de confianza o una línea directa de terapia puede aliviar la carga emocional.
Aprender sobre la ansiedad y sus síntomas brinda recursos prácticos, ya sea con pódcast, cursos, o libros para cuidar tu salud mental.
Implementar algunas de estas técnicas en el día a día, puede ayudar a reducir, prevenir y calmar un ataque de ansiedad, pero si estos son recurrentes e imposibilitan tus tareas es necesario la atención de un especialista.
Las técnicas del momento son útiles para calmar la ansiedad de una persona, pero la verdadera prevención se logra a través de la cultura organizacional. Algunas prácticas clave:
Como reglas de horarios y tiempos de respuesta que eviten exceso de estrés.
Jefes que escuchan, dan feedback y reconocen logros ayudan a reducir la aparición de síntomas de ansiedad.
Horarios híbridos o ajustes temporales ayudan a prevenir trastornos por exceso de carga.
Fomentar espacios donde pedir ayuda no sea visto como debilidad, puede mejorar la perspectiva del trabajo en equipo
Integrar este marco legal asegura que los factores psicosociales se gestionen de manera estructurada.
El burnout no es simplemente “mucho trabajo”, sino un trastorno que combina agotamiento emocional, despersonalización y baja realización personal, esto puede incluso desembocar en trastornos de ansiedad y depresión severos.
Diseñar un plan integral permite no solo reaccionar ante los síntomas, sino también prevenirlos. Piensa en tres capas: prevenir, proteger y apoyar.
Estas medidas permiten ayudar a quienes ya presentan síntomas, al tiempo que previenen nuevos casos de trastornos relacionados con la ansiedad e incluso depresión.
En Sofía creemos que la salud mental es una prioridad. Con nuestra Membresía SaludMental, tus colaboradores tienen acceso a terapia y apoyo emocional con atención las 24 horas del día, de forma accesible y flexible.
Invertir en este tipo de programas no solo ayuda a reducir el estrés, la depresión y la ansiedad, también fortalece la cultura organizacional, cumple con normativas como la NOM-035 y evita la escalada hacia trastornos más graves.
Con Sofía puedes ayudar a tu equipo a manejar la ansiedad laboral, prevenir trastornos y acceder a terapia profesional cuando más lo necesiten.
Conoce más sobre cómo Sofía puede ayudarte a mejorar e implementar programas de bienestar que realmente hagan la diferencia en tu equipo.
Nota: Este contenido es informativo y no sustituye atención médica. Si tú o alguien de tu equipo presenta síntomas persistentes o severos, busquen apoyo y tratamiento profesional.