Un infarto es la interrupción súbita del flujo sanguíneo hacia el corazón, generalmente causada por un bloqueo en las arterias. Las enfermedades cardiovasculares representan una de las principales causas de muerte en el país. Aquí te compartimos hábitos y medidas clave para prevenirlo.
Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en México, y el infarto al miocardio encabeza esa lista. Según datos del INEGI, en 2023 se registraron más de 189,000 defunciones por enfermedades del corazón en México, la principal causa de muerte en el país, y el infarto al miocardio fue responsable de más de tres cuartas partes de esos casos.
La buena noticia es que el infarto no es inevitable: la mayoría de los casos pueden prevenirse si se conocen los factores de riesgo y se actúa antes de que se presente una emergencia.
En este artículo encontrarás qué es un infarto, cómo identificar sus señales de alerta, los hábitos que más protegen al corazón y qué hacer si alguien presenta un episodio.
Un infarto, también llamado infarto al miocardio o ataque cardíaco, ocurre cuando una arteria coronaria se obstruye y el flujo de sangre hacia una parte del músculo cardíaco se interrumpe. Sin oxígeno, las células del corazón comienzan a dañarse de forma irreversible en cuestión de minutos. La rapidez con la que se actúa ante un infarto es determinante para reducir el daño y salvar la vida.
Los principales factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir un infarto son la hipertensión arterial, el colesterol elevado, el tabaquismo, el sedentarismo, la diabetes y el estrés crónico. Muchos de estos factores conviven silenciosamente durante años antes de desencadenar una crisis, aunque en las mujeres los síntomas suelen presentarse de forma distinta y con frecuencia se confunden con otras condiciones.
Reconocer las señales a tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Estos son los síntomas más comunes:
- Dolor o presión en el pecho, que puede sentirse como un apretón fuerte o una sensación de peso, y que dura más de unos pocos minutos o aparece y desaparece.
- Dolor que se irradia hacia el brazo izquierdo, el cuello, la mandíbula o la espalda.
- Sudoración fría sin razón aparente.
- Dificultad para respirar, incluso en reposo.
- Náuseas o mareos, a veces acompañados de vómito.
- Sensación de debilidad o cansancio extremo, especialmente en mujeres, en quienes los síntomas pueden ser más difusos y menos reconocibles.
Es importante saber que no todos los infartos se presentan con el dolor dramático que se muestra en las películas. Algunos episodios son silenciosos o se confunden con la indigestión o la fatiga. Ante cualquier duda, la indicación siempre es buscar atención médica de inmediato.

La prevención cardiovascular no requiere cambios radicales de un día para otro. Consiste en incorporar hábitos sostenibles que, con el tiempo, reducen significativamente el riesgo. Estos son los más importantes:
Una dieta rica en frutas, verduras, leguminosas, granos enteros y grasas saludables, como las del aguacate, el pescado y los frutos secos, protege las arterias y ayuda a mantener el colesterol y la presión arterial dentro de rangos saludables. El tip práctico: reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, embutidos y sodio en exceso tiene un impacto medible en la salud cardiovascular en pocas semanas.
La actividad física fortalece el músculo cardíaco, mejora la circulación y ayuda a controlar el peso, la presión arterial y los niveles de glucosa. La recomendación general es de al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana (caminar rápido, nadar o andar en bicicleta cuentan). El tip práctico: no es necesario ir al gimnasio; incorporar caminatas diarias de 30 minutos ya genera beneficios cardiovasculares comprobados.
El tabaquismo es uno de los factores de riesgo modificables más poderosos en el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Fumar daña el revestimiento de las arterias, favorece la formación de coágulos y reduce la cantidad de oxígeno que llega al corazón. Dejar de fumar reduce significativamente el riesgo cardiovascular desde el primer año de abstinencia, independientemente de cuánto tiempo se haya fumado.
La hipertensión y el colesterol elevado son silenciosos: no duelen ni generan síntomas evidentes, pero dañan las arterias de forma sostenida. Detectarlos a tiempo mediante revisiones médicas periódicas permite intervenir antes de que el daño sea irreversible. El tip práctico: un chequeo básico anual, presión arterial, perfil lipídico y glucosa es suficiente como punto de partida para la mayoría de los adultos sin factores de riesgo previos. La guía para prevenir enfermedades en el trabajo ofrece un contexto útil para integrar este tipo de prevención en el entorno laboral.
El exceso de peso, especialmente la grasa abdominal, está directamente relacionado con hipertensión, diabetes tipo 2 y colesterol elevado, todos ellos factores de riesgo cardiovascular. El tip práctico: no se trata de alcanzar un peso ideal arbitrario, sino de moverse en la dirección correcta. Incluso una reducción moderada del peso corporal mejora notablemente los indicadores cardiovasculares.
El estrés crónico eleva los niveles de cortisol y adrenalina, lo que con el tiempo incrementa la presión arterial y favorece la inflamación en las arterias. En el entorno laboral, este factor es especialmente relevante. Reconocer los síntomas de estrés y ansiedad a tiempo es clave, ya que las enfermedades provocadas por el estrés laboral incluyen condiciones cardiovasculares que se desarrollan de forma progresiva y silenciosa. El tip práctico: técnicas como la respiración consciente, el ejercicio regular y establecer límites claros en los horarios de trabajo tienen un impacto directo en la regulación del estrés.
El consumo excesivo de alcohol eleva la presión arterial, puede generar arritmias y contribuye al aumento de peso. El tip práctico: la recomendación médica general es no superar una copa al día en mujeres y dos en hombres, aunque desde una perspectiva cardiovascular, menos siempre es mejor.
Actuar con rapidez en los primeros minutos de un infarto puede salvar una vida. Si tú o alguien a tu alrededor presenta síntomas, sigue estos pasos en orden:
Un infarto no solo afecta a quien lo sufre: también impacta a su familia, a su equipo de trabajo y a la operación de la empresa. La prevención cardiovascular empieza con acceso a la atención médica regular, chequeos periódicos y la posibilidad de detectar factores de riesgo antes de que se conviertan en una crisis.
Sofía ofrece planes de salud empresariales orientados a la prevención, con acceso a médicos y coberturas diseñadas para que tu equipo cuide su salud antes de necesitar asistencia en urgencias.
Conoce los planes de Sofía y encuentra el que se adapta al tamaño y a las necesidades de tu organización.

¿Y si tu seguro sí funcionara cuando lo necesitas?
Sin letras chiquitas, sin deducible, sin intermediarios.
21 Oct 2024