
Comprender a fondo qué es el ISN y cómo funciona el impuesto sobre la nómina se ha convertido en una habilidad clave para quienes lideran empresas, gestionan equipos o toman decisiones financieras. Más allá de ser una obligación fiscal, el ISN impacta directamente en la planeación presupuestal, la formalidad laboral y la sostenibilidad del negocio.
Para CFOs, founders, directivos y responsables de Recursos Humanos, tener claridad sobre el impuesto sobre nómina, cómo se calcula y sus implicaciones, permite anticiparse a riesgos, optimizar los procesos y fortalecer la relación con los colaboradores, impactando directamente en la cultura laboral y en la forma en que las personas se involucran con la organización.
En esta guía práctica encontrarás todo lo que necesitas saber: desde qué es el ISN, cómo se calcula, quién debe pagarlo, cómo varía por estado y por qué cumplirlo correctamente también forma parte de una cultura organizacional responsable.
El impuesto sobre la nómina, conocido como ISN, es un impuesto estatal que grava los pagos realizados por concepto de sueldos, salarios y remuneraciones a trabajadores.
En términos simples, se trata de un porcentaje que las empresas deben pagar al gobierno estatal por cada pago de nómina que realizan. No lo paga el trabajador: es una obligación directa del patrón o empleador.
Cuando hablamos de qué es el ISN, hablamos de un mecanismo mediante el cual los estados recaudan recursos para financiar programas locales, infraestructura, servicios públicos y políticas de empleo.
El porcentaje de impuesto sobre nómina varía según la entidad federativa. En promedio, oscila entre el 2% y el 3%, aunque algunos estados manejan tasas distintas. Por ejemplo, el ISN en Ciudad de México se ubica en el 2026 alrededor del 4%, mientras que en otros estados puede ser menor o tener estímulos fiscales temporales. Esta variación hace indispensable revisar la normativa local antes de calcularlo.
Para entender cómo funciona el ISN, primero es necesario conocer qué conceptos integran su base gravable.
Incluye los pagos fijos que recibe un colaborador por su trabajo: sueldo base, salario mensual o quincenal, y compensaciones regulares.
Estos montos constituyen el núcleo del cálculo del impuesto sobre nómina.
Las comisiones por ventas, bonos por desempeño o incentivos laborales también forman parte de la base del ISN, siempre que estén integrados al ingreso del trabajador.
Aunque sean variables, siguen siendo remuneraciones sujetas al impuesto.
Las horas extras pagadas legalmente también se consideran dentro del cálculo. Si forman parte del ingreso del colaborador, deben sumarse a la base gravable.
Aguinaldos, primas vacacionales, gratificaciones especiales o reconocimientos económicos forman parte de las prestaciones de ley en México, y en muchos casos están sujetos al ISN, dependiendo de la legislación estatal.
En algunos casos, las aportaciones patronales a fondos de ahorro también se incluyen en la base del impuesto, cuando se consideran parte de la remuneración.
El ISN cumple una función clave dentro del sistema fiscal estatal. No solo es una obligación administrativa, sino un mecanismo para sostener servicios públicos locales.
Los recursos recaudados mediante el impuesto sobre nómina se destinan a fortalecer áreas clave para el desarrollo económico y social, como la infraestructura urbana, los programas de empleo, la capacitación laboral y los servicios públicos estatales. En conjunto, estos fondos permiten sostener políticas que impactan directamente en la calidad de vida de las personas y en el entorno donde operan las empresas.
Cumplir puntualmente con el ISN no solo evita sanciones, recargos o auditorías, sino que también refuerza la solidez institucional de la organización. El cumplimiento fiscal refleja un compromiso real con las normas que regulan las relaciones laborales, los derechos de los colaboradores y las obligaciones patronales establecidas en la Ley Federal del Trabajo: Qué es y actualizaciones recientes.
Cuando una empresa asume estas responsabilidades de forma consistente, construye credibilidad ante autoridades, socios y colaboradores. Esa confianza se traduce en estabilidad operativa, reputación positiva y relaciones laborales mucho más sanas y duraderas.
Entender cómo se calcula el ISN evita errores costosos y facilita una gestión financiera ordenada. Para lograrlo, es importante conocer cada uno de los pasos que intervienen en este proceso.
Primero, se deben sumar todas las remuneraciones pagadas en el periodo: sueldos, bonos, comisiones, horas extra y prestaciones gravadas. Este total constituye la base sobre la cual se aplicará el porcentaje.
Cada estado establece su propia tasa. Es indispensable consultar la normativa local vigente. Por ejemplo, el porcentaje de impuesto sobre nómina en CDMX es distinto al de Jalisco o Nuevo León.
Una vez definidas la base y la tasa, se realiza el cálculo:
Base gravable × tasa del impuesto estatal = ISN a pagar
Este paso permite conocer con precisión el monto correspondiente.
Finalmente, el impuesto debe declararse y pagarse en el portal de la autoridad estatal correspondiente, dentro de los plazos establecidos.
El retraso genera recargos, multas y posibles sanciones.
El ISN no aplica únicamente a grandes empresas. Existen distintos sujetos obligados.
Toda empresa que tenga empleados bajo una relación laboral formal debe pagar el impuesto sobre nómina. Esto también incluye sociedades mercantiles, startups, pymes y corporativos.
Las personas físicas que tienen empleados también están obligadas al pago del ISN, siempre que realicen pagos por concepto de nómina.
Dependencias, organismos autónomos y entidades públicas también están sujetas al impuesto, salvo excepciones específicas. En algunos casos existen estímulos o exenciones, dependiendo del régimen fiscal o sector.
Uno de los aspectos más relevantes del ISN es que no existe una tasa única nacional. Cada estado define su propio porcentaje.
A continuación, una referencia general:
Estas tasas pueden modificarse mediante reformas fiscales, por lo que siempre es recomendable corroborar en fuentes oficiales.
Para empresas con operaciones en varios estados, este punto es clave en su planeación financiera.
Cumplir con el ISN es una obligación fiscal indispensable. Sin embargo, el verdadero valor para las empresas va más allá del pago de impuestos: está en construir entornos laborales donde las personas se sientan protegidas, valoradas y respaldadas.
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