Los accidentes de trabajo son eventos que causan una lesión o afectación a un colaborador durante el desempeño de sus funciones o en el trayecto a su lugar de trabajo. Cargan un costo legal, operativo y humano que muchas empresas subestiman. Aquí te explicamos sus tipos y cómo prevenirlos.
Los accidentes de trabajo no solo lastiman a las personas: cargan un costo legal, operativo y humano que muchas empresas subestiman hasta que les toca vivirlo. En esta nota te explicamos cómo identificar los tipos de accidentes de trabajo, saber cómo se clasifican y qué obligaciones genera cada uno es indispensable para cualquier área de RRHH o dirección.
Según la Ley Federal del Trabajo y la Ley del Seguro Social, un accidente de trabajo es toda lesión orgánica, perturbación funcional, invalidez o muerte que sufre una persona trabajadora como consecuencia del ejercicio de su trabajo, incluido el trayecto entre su domicilio y el centro de trabajo (el llamado accidente de trayecto).
Ese accidente de trayecto tiene el mismo tratamiento legal que uno ocurrido dentro del trabajo, y el patrón debe reportarlo al IMSS en un plazo máximo de 24 horas. En 2024, el IMSS registró más de 175,000 accidentes de trayecto en el país.
A diferencia de una enfermedad general, donde hay un periodo de espera de tres días, cuando ocurre un accidente de trabajo, el IMSS cubre la atención médica y el subsidio económico desde el primer día, como parte del seguro de riesgos de trabajo, que ampara tanto los accidentes como las enfermedades laborales.
No es lo mismo un incidente que un accidente. Un incidente laboral es un evento no planeado que no llegó a causar lesión ni daño a las personas, pero que tuvo el potencial de hacerlo: el famoso "casi accidente".
La distinción importa porque los incidentes son señales de alerta. Documentar y analizar estas incidencias laborales, en lugar de ignorarlas, es clave: pasarlas por alto es una de las causas más comunes de que el accidente sí ocurra después, en el mismo contexto.
Los accidentes de trabajo se pueden clasificar desde distintos ángulos: por su severidad, por su naturaleza o por dónde ocurren (dentro del centro de trabajo o en trayecto). Dos de las clasificaciones más útiles son por gravedad y por causa.
Ordena los accidentes según el daño que producen. Van desde los leves, que requieren atención menor y no dejan secuelas, hasta los graves, que provocan incapacidad temporal o permanente, y los mortales. Esta clasificación de accidentes determina el tipo de incapacidad (temporal, permanente parcial o permanente total) y las prestaciones que corresponden a la persona trabajadora, por eso es la primera que se define cuando ocurre un siniestro.
Agrupa los accidentes según el factor que los origina: mecánicos, caídas, sobresfuerzo, exposición a agentes físicos, químicos o biológicos, entre otros. Es la clasificación más útil para la prevención, porque identificar la causa raíz es lo que permite diseñar medidas que eviten que el accidente se repita. Es también la que desarrollamos a detalle en la siguiente sección, por su valor práctico para RRHH y seguridad.

Más allá de la severidad o el lugar, clasificar los accidentes por causa es lo más útil para prevenirlos: atacar la causa raíz es la única forma de evitar que se repitan. Estos son los tipos más comunes en el entorno laboral.
Ocurren en la interacción con máquinas, herramientas o equipos: cortes, atrapamientos, golpes o proyección de partículas. Son frecuentes en manufactura, construcción y almacenes. Un ejemplo típico es una mano atrapada en una máquina sin guarda de seguridad.
Incluyen caídas al mismo nivel (resbalones, tropiezos) y caídas de altura (escaleras, andamios, plataformas). Son de las más comunes en casi cualquier sector. Un piso mojado sin señalización o trabajar en altura sin arnés son ejemplos clásicos.
Se producen al levantar cargas pesadas, adoptar malas posturas o repetir un movimiento por tiempo prolongado. Derivan en lesiones musculoesqueléticas como lumbalgias o tendinitis. Un ejemplo es una lesión de espalda por cargar cajas sin la técnica ni el apoyo adecuados.
Los provoca el contacto con condiciones como ruido excesivo, temperaturas extremas, vibración, radiación o electricidad. Pueden causar quemaduras, hipoacusia o descargas. Un ejemplo es una quemadura por contacto con una superficie caliente o una descarga por equipo en mal estado.
Resultan del contacto con sustancias tóxicas, gases, polvos o agentes infecciosos como virus y bacterias. Van desde intoxicaciones y dermatitis hasta contagios. Un ejemplo es la inhalación de vapores sin ventilación adecuada, o un contagio en entornos de salud sin el equipo de protección correcto.
Ocurren durante desplazamientos que forman parte del trabajo: reparto, visitas a clientes o traslados entre sedes. Se consideran accidentes de trabajo aunque sucedan fuera de las instalaciones. Un ejemplo es un choque durante una entrega o una visita comercial.
La prevención de accidentes laborales no depende de la suerte: depende de sistemas, cultura y decisiones concretas que la empresa toma antes de que algo ocurra.
Identifica los peligros específicos de cada puesto y actividad antes de que se materialicen. Una evaluación de riesgos bien hecha es la base sobre la que se construye todo el sistema de prevención.
Entrega el EPP que corresponde a cada tarea (casco, guantes, lentes, calzado, arnés) y verifica que se use correctamente. El EPP disponible pero mal usado no protege a nadie.
La formación en seguridad e higiene no es un trámite de una sola vez: debe repetirse y actualizarse. Un equipo que sabe identificar y reportar riesgos previene más accidentes que cualquier reglamento archivado.
El mantenimiento de máquinas, pisos, instalaciones eléctricas y señalización elimina de raíz muchos accidentes. Lo que no se mantiene, tarde o temprano falla.
Cada incidente, o casi accidente, es información gratuita sobre un riesgo real. Registrarlos y analizar su causa raíz permite corregir antes de que haya una lesión.
Si el equipo teme represalias por reportar, los riesgos se ocultan. Una cultura donde reportar se valora, y no se castiga, es la que de verdad previene. Contar con acceso médico oportuno también es parte de la prevención: una persona que puede consultar a tiempo evita que un malestar o una lesión menor se convierta en una baja prolongada, y con ello se reduce el absentismo laboral. Con Sofía, tu equipo tiene ese acceso sin filas ni traslados.
La prevención reduce los accidentes, pero no los elimina. Cuando ocurre uno, la rapidez de la atención médica determina la severidad del desenlace, y eso depende del acceso que tenga la persona en ese momento.
Sofía complementa la cobertura del IMSS por riesgo de trabajo con acceso médico ágil y sin deducible para el resto de las necesidades de salud del equipo. Así, tu equipo está protegido más allá del accidente, todos los días.
Cuida a tu equipo antes, durante y después de cualquier imprevisto con Sofía.

El patrón es responsable de la seguridad en el trabajo y de cumplir sus obligaciones: registrar al personal ante el IMSS, pagar la prima de riesgo de trabajo, reportar los accidentes y prevenir. Cuando la persona está dada de alta, el IMSS cubre la atención y las prestaciones mediante el seguro de riesgos de trabajo. Si el patrón no la había registrado, además de las sanciones, puede tener que pagar un capital constitutivo, es decir, el costo de la atención que asume el IMSS.
Van mucho más allá de la atención médica. Están los costos directos, como la incapacidad laboral de la persona y las posibles indemnizaciones, y los indirectos, como el paro de la operación, el reemplazo, la capacitación y el daño al clima. Además, la siniestralidad impacta la prima de riesgo de trabajo que la empresa paga al IMSS: más accidentes hoy pueden significar una prima más alta mañana.
El seguro de riesgos de trabajo del IMSS cubre los accidentes (dentro del trabajo y de trayecto) y las enfermedades de trabajo de tu personal registrado. Tu protección empieza por cumplir: dar de alta a todo el equipo, pagar la prima correcta, reportar en los plazos (24 horas al IMSS y 72 horas a la STPS) y sostener un programa de prevención. Complementar con un seguro de gastos médicos privado protege al equipo más allá de lo estrictamente laboral.
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25 Oct 2023